Tres tristes escenarios para Jimmy

Una vez que el presidente Jimmy Morales vuelva a Guatemala tras su viaje a Nueva York, desde donde ha negado haber pedido la remoción de Iván Velásquez, titular de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), y apenas ha admitido haber pronunciado algunas críticas hacia él, Morales enfrenta tres opciones.

OPCIÓN UNO

La primera es seguir los pasos del expresidente, Otto Pérez Molina, cuando casi dos años atrás fue acusado por el Ministerio Público y la CICIG de encabezar una estructura para apropiarse de fondos que debieron haber llegado al fisco mediante los aranceles aduaneros. Pérez Molina alegó entonces respeto por la institución presidencial y presentó su renuncia cuando supo que un juez había girado ya orden de aprehensión en su contra.

Lo hizo a última hora, a mitad de la noche, en una situación agónica. Y fue a parar de inmediato a la cárcel.

El delito del cual se acusa a Jimmy Morales es distinto.

A Pérez Molina se le acusaba de encabezar una estructura para apropiarse de fondos dirigidos al Estado. A Morales se le acusa de ocultar la declaración y la procedencia de donaciones dirigidas a su campaña.

En cualquier país desarrollado, la sola duda sobre el gobernante generaría suficiente escarnio para que éste prefiriera separarse del cargo.

Morales podría hacer lo mismo que su antecesor, Otto Pérez Molina. Dejar la Presidencia, perder el derecho a antejuicio inherente al puesto, y someterse a los tribunales.

En ese caso, el ex rector de la universidad nacional San Carlos, Jafeth Cabrera, actual vicepresidente, ascendería a la Presidencia.

Pero sobre Cabrera se cierne una nube oscura. Marlon Monroy, intrépido narcotraficante extraditado a Estados Unidos, sostuvo ante la antigua revista ContraPoder que el hijo mayor del actual Vicepresidente, nombrado como su padre, le requirió una contribución de US$1 millón en tiempos de campaña electoral. Monroy, alias El Fantasma, asegura haber entregado sólo la mitad, US$500 mil.

Su única prueba se encontraría en el sistema de video cámaras incautado por las fuerzas anti narcóticas estadounidenses que lo capturaron.

¿Cuánto puede durar un presidente así?

OPCIÓN DOS

La segunda opción para Jimmy Morales consistiría oponerse a la investigación y operar políticamente contra el antejuicio. El Congreso de Guatemala, integrado por 158 –en su mayoría díscolos- diputados tendría que admitir o rechazar la integración de una comisión pesquisidora formada por 5 representantes elegidos por sorteo para emitir dictamen al Pleno y recomendar o desaconsejar el proceso penal contra el gobernante.

Morales cuenta con una nutrida bancada oficialista pero integrada por tránsfugas de viejos partidos vinculados a la corrupción.

En el Congreso la mayoría se opone a las acciones de la CICIG. Casi una quinta parte de los diputados enfrenta proceso penal incoado por esa comisión por distintas causas de corrupción.

Recuerde usted la determinación con que los diputados mandaron a dormir la propuesta de reforma constitucional promovida por la CICIG.

Negociar con esos diputados resultaría caro para el Presidente. Y aún si lograra persuadir a la mayoría de rechazar su antejuicio se sometería a un periodo de difícil gobernabilidad en un país ya de por si ingobernable.

OPCIÓN TRES

Jimmy Morales tiene una tercera opción. Se trata de una solución intermedia. Consiste en allanarse frente a las autoridades y colaborar con la investigación, lo cual le llevaría invariablemente a delatar a quienes le proporcionaron los fondos no declarados en su campaña, a resignar cualquier riqueza recién habida y probablemente a perder un buen margen de poder sino la Presidencia misma.

Fuentes familiarizadas con la investigación apenas pergeñada este viernes por el comisionado Velásquez y la fiscal Thelma Aldana, hablan de la posibilidad de documentar, gracias a la delación de un testigo, Q8 millones más (US$1,088,00), procedentes de grandes capitales guatemaltecos, nunca declarados ante el Tribunal Supremo Electoral. Estas entregas se produjeron cuando Pérez Molina ya estaba en prisión acusado de corromperse, y cuando Morales era el favorito para ganar la segunda vuelta electoral de 2015 en base a un lema tan oportuno como hoy cuestionable: “ni corrupto, ni ladrón”.

El presidente Morales se encuentra ya hoy al borde del abismo. Su viaje a Nueva York resultó inútil y el comisionado Velásquez parece en el corto plazo haberle ganado una partida determinante al ser capaz de acusarlo al tiempo que él procuraba defenestrarlo.

One Comment

  1. Oscar de leon

    Me parece que sin importar quien sea, si hay pruebas contra alguien debe pagar con carcel. Jimmy sabe lo que hizo. Lo mismo sucede con usted Font sabe que creo un medio con dinero robado, pero aun asi se hace la victima. Hay que acabar con todos los corruptos y eso lo incluye.

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