El falso dilema sobre la corrección a menores

Tras el motín de los reclusos del Centro Correccional Gaviotas la opinión pública en las redes sociales se ha dividido en dos bandos inconciliables.

  • Están quienes se quejan de la exigencia a la Policía Nacional Civil de respetar los derechos fundamentales de los jóvenes a la hora de someterlos orden.
  • Y están quienes se oponen a la aplicación de mano dura para sofocar el motín.

¿En qué bando se encuentra usted?  ¿Se percata que ese es un falso dilema?

  1. Los jóvenes recluidos en el sistema de centros correccionales son en su mayoría menores de edad en conflicto con la ley penal. Han delinquido, pero por disposiciones constitucionales no son sujetos del mismo trato que los adultos.

2. Hay más de 1,100 menores recluidos en los 4 centros correccionales que funcionan en el país. Todos en condiciones de hacinamiento y en general deplorables. Dependen de la Secretaria de Bienestar Social.

3. En julio de 2016, la juez de menores Verónica Galicia ordenó el cierre del centro correccional en San José Pinula por encontrarse en condiciones inhabitables.

“Los menores duermen a escasos metros del agujero en el suelo donde defecan”, dijo entonces.

4. Los reclusos son en buena parte pandilleros, violentos y crueles, como ha quedado demostrado en numerosos episodios. Algunos de ellos matan sin piedad, pero son muchachos, menores de edad, cuya condición violenta cuestiona las condiciones de crianza y el tipo de vida que han conocido en sus escasos 17 años.

5. Los centros correccionales son en realidad escuelas de hastío y crimen, de ningún modo son sitios en los cuales los jóvenes pueden rehabilitarse.

6. Si bien todos los reclusos entran cuando son menores de edad, dentro de los correccionales pueden llegar a alcanzar los 18 años y permanecer ahí porque cuando entraron en conflicto con la ley todavía eran considerados niños. Hay planes de empezar a trasladar a quienes cumplen la mayoría de edad hacia centros de transición para separarlos de los más niños.

7. Muchos de ellos, pese a ser menores de edad, ya han procreado hijos y cuentan con una pareja para la cual reclaman derechos de visita conyugal lo cual subraya la complejidad de su situación.

8. Los delitos cometidos por menores de edad en Guatemala están lejos de disminuir. Y la proliferación de las pandillas alienta el fenómeno. Si bien hay poco más de 1,100 reclusos, el Ministerio Público recibe más de dos mil denuncias en contra de adolescentes y niños en promedio cada año.

9. Un reportaje de Henry Poca Sangre en Prensa Libre reflejaba ya en el 2016 que la Fiscalía de Menores había conseguido 1,152 sentencias en los tres años previos. El delito más usual es robo, pero algunos de los menores también profieren amenazas, causan lesiones, violan a mujeres y hombres y extorsionan. El 15 por ciento de los menores recluidos fue capturado por asesinato.

10.  Los menores se encuentran a cargo de “monitores” que no son sino maestros a cambio de un salario ligeramente superior al mínimo (Q3 mil al mes) procuran mantener bajo control y entretenidos a los reclusos.

11. Los monitores han sido los principales objetos de la ira de los menores en los diferentes amotinamientos. Con frecuencia son tomados como rehenes y hace apenas dos semanas dos de ellos fueron asesinados.

12. Los reclusos acusan recurrentemente a los monitores de ejercer violencia en su contra, incluso torturas. Sus denuncias están documentadas tanto en la oficina del Procurador de Derechos Humanos como en el Ministerio Público.

13. El escaso número de monitores con respecto al número de reclusos mantiene con frecuencia en desventaja a las autoridades en los centros correccionales. Pero además su salario tan disminuido hace poco viable contratar a personas con la formación y la autoridad apropiada para atender a los menores.

14. Cuando se dan los amotinamientos, la Policía suele ingresar  a los correccionales utilizando gases lacrimógenos y bastones. Viste equipo protector para impedir que las botellas, piedras y palos que les lanzan los amotinados les causen daños. El motín del lunes 3 fue sofocado sin provocarle lesiones a ningún menor.

15. Quienes vociferan hoy contra los defensores de derechos humanos y piden que se aplique con firmeza la ley sobre los menores amotinados suelen soslayar las condiciones en que se vive dentro de los correccionales y la inevitabilidad de los desórdenes en las actuales circunstancias.

16. Si los centros correccionales funcionaran en instalaciones apropiadas y contaran con suficientes celadores y monitores para mantener bajo control a los reclusos, los amotinamientos serían menos frecuentes.

17. Y si los centros contaran con procesos reales de rehabilitación un porcentaje de los reclusos podría aspirar a salir del sistema con alguna opción distinta a las que tuvo antes de entrar en conflicto con la ley.

Imagen: Plaza Pública / Creative Commons